
Vivir en tiempos de malestar social
La somatización, la ansiedad y sus síntomas físicos son cada vez más frecuentes en el contexto actual de malestar social. En la última década, España ha experimentado una transformación social marcada por la precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda, la crisis de confianza en las instituciones y el impacto de la pandemia. Todo ello ha dejado huella en la salud mental.
Según la Encuesta Nacional de Salud en España https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ESdE2023.htm, más del 15 % de los adultos declara síntomas de ansiedad o depresión. Entre los jóvenes, las cifras son aún más alarmantes: casi 1 de cada 3 reconoce haber sufrido en el último año episodios de ansiedad intensa o síntomas depresivos.
No hablamos solo de diagnósticos médicos. Hablamos de una sociedad cansada, en la que el malestar colectivo se filtra en la vida cotidiana y termina alojándose en el cuerpo.
Ansiedad y depresión: ¿problemas individuales o respuesta al estrés social?
Durante mucho tiempo, la psicología clínica y la psiquiatría han entendido y tratado la ansiedad y la depresión como problemas individuales, con causas biológicas y psicológicas prevalentes. Pero cada vez resulta más evidente que el componente social tiene también un peso relevante.
- Incertidumbre laboral: contratos temporales, salarios bajos y un futuro profesional incierto generan un estado de alerta permanente.
- Soledad no deseada: En jóvenes con vínculos frágiles y sensación de aislamiento en un contexto de “sociedad líquida”, con dificultades para independizarse económicamente y construir su proyecto de vida. También, en personas mayores por el edadismo, que refuerza la idea de que son “una carga”, invisibilizando su valor. Este prejuicio se agrava en una sociedad de consumo que prioriza la productividad y margina a quienes ya no encajan en sus exigencias.
- Sobrecarga digital: redes sociales y pantallas han multiplicado la exposición al juicio externo y al estrés informativo. Con la paradoja de una vacía vinculación virtual y una creciente precariedad en la conexión afectiva con el entorno familiar y social.
- Desigualdad creciente: La brecha económica y de oportunidades alimenta sentimientos de frustración y desesperanza.
Así, la ansiedad y la depresión no son solo “trastornos mentales”: son también síntomas del malestar social que atravesamos.
Somatización: síntomas físicos de la ansiedad y el estrés
Uno de los fenómenos más llamativos en consulta es la somatización. Muchas personas llegan convencidas de tener una enfermedad física, tras pasar por múltiples pruebas médicas. La somatización en la ansiedad y sus síntomas físicos es una forma frecuente en la que el malestar emocional se expresa: mareos, problemas digestivos, dolores musculares o insomnio aparecen sin causa orgánica clara.
La explicación es que el cuerpo se convierte en escenario de protesta:
- Un “nudo en el estómago” puede reflejar la impotencia ante una situación vital bloqueada.
- La fatiga constante puede expresar la carga de sostener un trabajo precario o relaciones familiares tensas.
- El dolor crónico puede ser la forma en que el cuerpo traduce un malestar emocional sin palabras.
La somatización no es fingida. Es real, pero nace de un contexto social y emocional que enferma.
Ansiedad y medicalización: cuando los síntomas se tratan solo con fármacos
El consumo de ansiolíticos y antidepresivos en España se sitúa entre los más altos de Europa. Esta medicalización del malestar refleja una tendencia preocupante: tratamos con fármacos lo que, en gran medida, es consecuencia de condiciones sociales adversas.
Las pastillas ayudan a aliviar síntomas, pero no resuelven el origen del sufrimiento. El riesgo es que se cronifique un modelo en el que se calma la ansiedad sin cambiar aquello que la provoca: la inseguridad, la sobrecarga, la falta de horizontes.
¿Cómo afrontar la ansiedad y la somatización?
El malestar social no desaparece de un día para otro, pero existen estrategias para afrontarlo:
- Darle nombre al problema
Reconocer que lo que sentimos no es solo “cosa nuestra” ayuda a reducir la culpa y la autoexigencia. Entender que la ansiedad y la somatización son reacciones humanas ante contextos adversos es el primer paso.
- Cuidar el cuerpo y la mente
Ejercicio físico, descanso adecuado, alimentación equilibrada y reducción del consumo digital son pilares básicos. No resuelven todo, pero marcan una diferencia.
- Buscar apoyo profesional
La psicoterapia es un espacio para ordenar la experiencia, recuperar recursos personales y aprender nuevas formas de afrontar el malestar. En trastornos de ansiedad y depresión, la evidencia científica respalda la eficacia de la terapia psicológica.
- Reforzar redes de apoyo
Amigos, familia, grupos comunitarios: sentirse acompañado disminuye la carga y protege frente a la soledad.
- Reivindicar cambios sociales
El malestar individual no puede desligarse de lo colectivo. Políticas de empleo digno, vivienda asequible y educación en salud mental son necesarias para que la ansiedad y la depresión dejen de ser epidemia.
Conclusión: del síntoma al cambio
La ansiedad, la depresión y la somatización son mucho más que diagnósticos clínicos. Son el espejo de una sociedad que exige demasiado y sostiene poco.
Escuchar nuestros síntomas, atenderlos y pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía. Pero también es un recordatorio de que necesitamos una sociedad más humana, que no convierta la salud mental en un lujo.
Erich Fromm sostiene que en una sociedad enferma o alienada, muchas conductas consideradas “normales” son en realidad patológicas, y viceversa: lo que se etiqueta como “anormal” puede ser una respuesta sana frente a la anormalidad social.
Si quieres entender mejor las bases psicobiológicas de la ansiedad y el estrés, puedes leer también este artículo sobre la ansiedad y trastorno adaptativo https://www.juancarlosdelatorrepsicologo.es/trastorno-adaptativo-psicoterapia-merida/
En consulta, como psicólogo en Mérida, veo con frecuencia personas que llegan con síntomas de ansiedad, insomnio o molestias físicas sin causa médica clara. Muchas veces detrás hay situaciones de estrés laboral, dificultades económicas o problemas personales que se han ido acumulando. Comprender la somatización, la ansiedad y sus síntomas permite abordar el problema desde una perspectiva más completa.
Sobre el autor
Juan Carlos de la Torre – Psicólogo Clínico
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